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Agapornis

Guía Completa Sobre los Agapornis

 

Internet está lleno de hojas de información en las que se habla sobre los cuidados, sobre la alimentación o sobre la reproducción de los agapornis, pero generalmente todas las páginas lo hacen de forma superficial o bien se extiendan únicamente en torno a un solo tema. Por ese motivo hemos decidido crear una guía completa sobre los agapornis, para que los usuarios de nuestra página web aprendan todo lo que necesitan saber antes de adquirir a un inseparable. Lo más importante es que todos los internáutas aprendan sobre estos fascinantes animales. A continuación os presentamos el índice:

1. Preámbulo.

2. Cuidados de los Inseparables.

3. Jaula y Alojamiento

4. Alimentación.

5. Galería de Fotos.

6. Los Agapornis como Mascota.

7. Razas y Mutaciones.

8. Historia de los Agapornis

9. Sexaje y Reproducción

Hemos intentado explicar todas las cosas de agapornis en la parte inferior, pero si hay algo que no ha quedado claro solo tienes que enviarnos un mensaje para que intentemos esclarecer cualquier duda. Nuestro veterinario estará encantado de ampliar la información sobre cualquier punto acerca de los cuidados de los inseparables. Hay que tener en cuenta que son animales realmente fáciles de mantener en el interior del hogar, ya que su resistencia ha permitido que se adapten a todo tipo de entornos. Sin embargo, es conveniente tener unas nociones básicas para maximizar su calidad de vida. Es importante tener en cuenta que son mascotas longevas, por lo que adquirir un ejemplar es una responsabilidad a lo largo del tiempo.

 

 

Cuidados de los Inseparables

Si por algo se caracterizan los agapornis es por ser pájaros muy sencillos de cuidar. Al igual que todas las mascotas ornamentales sus atenciones son de lo más sencillas y su longevidad puede ser muy extensa siempre que se hagan las cosas realmente bien. Una de las cosas más importantes es la alimentación. En cautividad existen preparados especiales que contienen todos los nutrientes necesarios para asegurar un desarrollo óptimo y eficaz. Se reproducen con mucha facilidad. Ponen entre tres y nueve huevos que suelen eclosionar en torno a los veinticinco días. Los agapornis papilleros son pájaros extremadamente dóciles y fáciles de cuidar. Al haber sido criados a mano presentan un carácter muy amigable, lo que los hace especialmente apropiados como mascota para los niños. Los agapornis son aves que agradecen la compañía, de modo que es recomendable mantenerlos en pequeñas parejas o grupos siempre que el espacio de recinto lo permita.

La jaula de los inseparables debe tener unas dimensiones mínimas de 50x35x30 centímetros y debe ser complementada con nidos, cuerdas y juguetes. Los agapornis son animales muy higiénicos que agradecen tener a su alcance un buen sustrato absorbente que reduzca la humedad del entorno. Como les encanta interactuar es conveniente ofrecerles elementos como los parques de juego, especialmente si son ejemplares dóciles. Allí los pájaros acudirán para jugar, para divertirse y para ejercitarse. Mantener unos buenos hábitos de vida es indispensable para garantizar el bienestar de las mascotas con el paso del tiempo. Numerosos expertos aseguran que la longevidad de los animales que hacen ejercicio es mucho mayor a los que tienen una vida de lo más sedentaria. Por todo eso hay que crear rutinas de juego y diversión.

 

 

Jaula y Alojamiento

Utilizar una buena jaula para agapornis también es indispensable para garantizar el bienestar de los animales. Hay que tener en cuenta que las mascotas van a pasar en su interior la mayor parte de su vida, por lo que es realmente conveniente que se trate de un espacio amplio y bien complementado. El recinto debe ser de metal. La base puede ser de plástico. Hay que evitar que tengan una rejilla inferior porque los animales pueden lesionarse. La jaula debe ser alta y larga para que los agapornis puedan volar de un lado al otro. Sería recomendable utilizar una pajarera o voladera en caso de querer introducir a varios inseparables. El número de aves debe ser proporcional al tamaño del recinto para evitar problemas de territorialidad. Es conveniente introducir también varios nidos, ya que de ese modo se pueden prevenir muchísimos problemas a largo plazo.

Para maximizar la comodidad de las aves en el interior de su jaula es conveniente añadir juguetes, cuerdas y troncos en la jaula de los agapornis porque de ese modo pueden distraerse durante gran parte del día al mismo tiempo que se ejercitan. Los juguetes son un medio para liberar el estrés, lo que previene a los inseparables de problemas psicológicos tan graves como el picaje. Hay que rellenar la base de la jaula con un buen sustrato absorbente para garantizar  la higiene global del recinto. Además, ese lecho debe ser cambiado de forma regular. Por último, cabe decir que es necesario utilizar un alojamiento con cierres de seguridad porque los agapornis son animales muy inteligentes que pueden convertirse en grandes escapistas.

 

 

Alimentación de los Agapornis

Diversificar la comida ofrecida a los agapornis puede traer sorprendentes beneficios. Alimentar a los inseparables con germinados no es una práctica frecuente, pero numerosos estudios certifican que ese complemento mejora el aspecto físico de los animales. Durante la época de cría las hembras se ven notablemente desmejoradas y es necesario incrementar la cantidad de proteínas y vitaminas. Los germinados ofrecen ambas propiedades, por lo que es un alimento propicio para ese tipo de situaciones. Los cereales germinados también ofrecen minerales, azúcares, enzimas y probióticos naturales de fácil absorción. Utilizar germinados mejora el estado de las plumas y les otorga un mayor grado de brillo. Ese alimento vegetal es fácil de digerir y ayuda a conservar la flora intestinal.  Las semillas germinadas pueden adquirirse fácilmente en tiendas de animales o en comercios especializados en la venta de productos agrícolas.

Normalmente van preparadas, pero también pueden elaborarse de forma casera. La segunda opción tiene la ventaja de que sale bastante más económico. Para preparar las semillas germinadas manualmente solo hay que comprar semillas de trigo, lentejas, grano de sorgo, cebada, avena o judías y meterlas en un recipiente con abundante agua. Por norma general hay que eliminar las semillas que flotan, pues es síntoma de que no se encuentran en buen estado. Es importante haber lavado correctamente el producto con anterioridad para evitar situaciones poco higiénicas. Hay que dejar la combinación en remojo unas doce horas. Se recomienda poner bastante agua, pues durante el proceso de germinación se absorbe muy fácilmente. Se pueden echar unas gotas de vinagre para evitar la propagación de bacterias. Tras sacar las semillas del agua deben dejarse entre veinticuatro y cuarenta y ocho horas entre trapos húmedos para completar el cometido. Los germinados pueden utilizarse habitualmente, pero nunca deben ser la alimentación base de los agapornis porque sufrirían carencias dietéticas.

Hay que tener en cuenta que eso solo es un complemento y que la base de la alimentación de los pájaros debe ser la comida para agapornis. Una buena dieta debe contener un alimento específico suplementado con vitaminas y minerales. Además, de forma regular las aves deben recibir productos germinados, frutas y vegetales. Lo más importante para ellos es encontrar diferentes texturas y sabores durante la comida, porque eso hace que no se aburran de un determinado producto y a largo plazo pueden resolverse muchos problemas derivados de la obesidad. Los inseparables también pueden comer golosinas y snacks, pero uso debe ser correctamente controlado por los cuidadores para evitar caer en excesos.

 

 

Galería de Fotos

Internet está lleno de fotos de agapornis, por ese motivo hemos decidido ofrecer a continuación algunas de las imágenes que más nos gustan. Todas son fotos con fon blanco en las que pueden verse los animales en esencial, sin otros elementos disuasorios. Creemos que ahí erradica la diferencia de nuestras imágenes con las cientos de miles que aparecen en los motores de búsqueda de Google. Solo sobre el gran contraste de los colores extremadamente llamativos de los inseparables sobre un lienzo completamente limpio se pueden apreciar los notables matices que differencias a unos ejemplares de otros.

 

Como habéis podido ver, en ellas pueden apreciarse las diversas especies de inseparables. Todas ellas tienen componentes similares. La forma de su cuerpo y el aspecto en general son elementos comunes en todos los agapornis, pero cada variante tiene pequeñas diferencias que hace que cualquier usuario puede distinguir fácilmente a un ejemplar de otro. Lo que ya no es tan sencillo es saber cuáles de los pájaros mostrados anteriormente son machos y cuáles son hembras. Eso sí es realmente complicado. Aunque todas las variantes tienen un tamaño similar, se puede ver en las imágenes que los enmascarados suelen ser algo más pequeños. Sin embargo, esas pautas no siempre se cumplen y en ocasiones aparecen individuos que rompen con las reglas previamente establecidas. Tomar fotos de los agapornis volando se ha convertido en una especie de movimiento popular entre los aficionados a las psitácidas, por lo que es fácil encontrar todo tipo de blogs con imágenes realmente impresionantes.

 

 

Los Inseparables como Mascota

Hay muchas personas que se preguntan cómo es el agaporni como mascota. Esa curiosidad ha hecho que cada vez más gente se aventure a mantenerlos y ahora mismo se han convertido en una de las aves más deseadas en cautividad. Su aspecto llamativo, sus sorprendentes habilidades y el carácter domesticable los reafirman como excelentes mascotas. Los inseparables están considerados animales exóticos, aunque su mantenimiento no difiere demasiado del de otras aves tradicionales. Dentro de los ejemplares que se venden hoy en día existen agapornis criados en cautividad y agapornis salvajes. Los nacidos en cautiverio se domestican más fácilmente y suelen vivir bastante más. La larga historia de estos pájaros ha hecho que numerosos criadores de todo el mundo hayan conseguido cientos de mutaciones de color, cada cual más sorprendente que la anterior. Además, dentro de los agapornis existen diversas especies, aunque las más frecuentes son la roseicollisfischeri y personata.

La reproducción es muy sencilla y pueden tener descendencia entre dos y tres veces al año sacando en cada nidada una media de cinco crías. Es frecuente la hibridación entre las distintas variedades, pero en ocasiones esos individuos nacen completamente estériles. Pese a ser originarios del continente africano, son pájaros muy resistentes capaces de adaptarse perfectamente a la temperatura de nuestro país. No requieren cuidados particulares. Los agapornis son animales muy longevos que pueden vivir más de quince años.  Se alimentan a base de alimento específico para agapornis que puede ser complementado con vegetales frescos. Son mascotas sociables y necesitan estar acompañados de otros ejemplares. En caso de mantenerlos en solitario se recomienda incorporar un espejo en el interior de la jaula para suplir esa ausencia. Generalmente se pelean con pájaros de otras especies, aunque se pueden crear pequeños grupos con animales de características similares como los periquitos o las ninfas.

 

 

Especies y Mutaciones de Color

La gran variedad de razas de agapornis es uno de los principales motivos por los que estos animales se han vuelto tan populares durante los últimos años. Ahora mismo son uno de los pájaros más mantenidos en cautividad solo por detrás de especies más tradicionales como los canarios y los periquitos. Hay tres especies mucho más comerciales  que las otras. La primera de ellas es el agapornis roseicollis,  cuya principal característica es presentar un cuerpo verde con las mejillas anaranjadas. Apenas alcanzan los quince centímetros y son fácilmente domesticables. Existen una gran cantidad de mutaciones de color entre las que destacan los agapornis roseicollis lutinos. En segundo lugar están los agapornis fischeri, algo menores en cuanto a longitud y con bastantes menos coloraciones conocidas. Su carácter es similar a los inseparables cabeza de melocotón y suelen vivir en grandes bandadas de hasta cien individuos. Por último están los agapornis personata, que destacan por tener el rostro enmascarado con plumas negras que contrastan con el verde y amarillo del resto del cuerpo. Es una de las especies de menor tamaño y más tímidas en cuanto a carácter. Las tres especies de inseparable habitan en el continente africano y se alimentan principalmente de semillas.

Los colores de los inseparables que se encuentran en cautividad son mucho más variados y extensos que los de los agapornis que todavía viven en su hábitat natural. Eso es debido principalmente a la cría selectiva, a las mutaciones espontáneas y a la selección artificial. El proceso para sacar adelante una nueva mutación es bastante complejo y tediosos. Para ello tienen que darse varios factores en un mismo tiempo. Las mutaciones espontáneas son variaciones genéticas que se dan de forma aleatoria. Así pues, de unos padres completamente verdes podría salir una cría con manchas amarillas. Los criadores juegan un papel muy importante llegado ese punto. Son ellos los que cogen los agapornis con ciertas características físicas destacables y los unos con otros que tienen esas mismas cualidades, sacando generación tras generación animales más llamativos. Así pues, generación tras generación, las crías de la pareja anteriormente mencionadas pueden ir sacando descendencia cada vez más amarillenta hasta que los ejemplares se vuelven completamente lutinos.

 

Historia de los Agapornis

Conocer la historia de los inseparables es esencial para comprender las características de la especie y su evolución en cautividad. Muchos propietarios se preguntan en qué momento de la historia fueron descubiertos por el hombre y posteriormente introducidos en los hogares de todo el mundo. A lo largo del tiempo estas simpáticas aves han cautivado a muchos tanto su hábitat natural como en cautividad. Existen amplios estudios dedicados exclusivamente a los agapornis y a todas sus variantes, especialmente a partir de los años noventa. Una de las primeras publicaciones en las que se mencionan los inseparables fue la llamada ‘Loros en Cutividad’, editada por W.T. Greene en el año mil ochocientos ochenta y cinco. Por aquel entonces no se escribía sobre ese tipo de animales y fue toda una revolución. Su nombre releja una de las características más apreciables y únicas de esas aves.

En inglés se las conoce como lovebirds, en español como inseparables y científicamente como agapornis. Esa palabra compuesta deriva del griego Agape que significa amor y Ornis que significa pájaros. Todo ello es debido a su peculiar y monógama forma de estar en pareja. Son pájaros originarios del continente africano, especialmente de las zonas del este. Fueron traídos a Europa por primera vez en torno al siglo XVIII, cuando la explotación de África por los europeos estaba en su máximo esplendor. Muy pronto los comerciantes se vieron atraídos por el color y la inteligencia de los agapornis, que además se adaptaron muy rápidamente a vivir en cautiverio. Fue entonces cuando empezaron a domesticarse y a comercializarse, proliferando cada vez más nuevas mutaciones de color. En el año mil setecientos ochenta y ocho Johann Friedrich Gmelin encontró al agapornis canus en Madagascar y en mil ochocientos catorce Sir Henry Stanley descubrió el agapornis taranta en Etiopía. Antiguamente los agapornis se clasificaban como miembros del género Psittacus y no fue hasta mil ochocientos treinta y seis cuando Prideaux John Selby los situó en su propio género con el nombre que los define.

 

Sexaje, Apareamiento y Reproducción

Saber el sexo de los agapornis es bastante complicado. En la mayoría de las especies no existe dimorfismo sexual, así que resulta difícil saber si los ejemplares son machos o hembras. La importancia de conocer el sexo no solo tiene como fin la reproducción, sino que es necesario para estructurar los grupos para evitar conflictos dentro de la jaula. Los expertos recomiendan utilizar anillas para diferenciar a cada animal después de su sexaje. Las especies más criadas y extendidas en cautividad son las que menos variables presentan en cuanto a diferenciación de sexos. Por eso en el caso de los agapornis roseicollispersonata y fischer es necesario recurrir a las pruebas de ADN. Afortunadamente hoy en día son muy comunes, rápidas y se pueden hacer a un precio muy bajo. Algunas mutaciones de estas especies si que presentan diferencias, aunque no es lo habitual. Existen una serie de características que pueden ayudar a diferenciar el sexo en algunos casos donde no exista dimorfismo.

La más recurrente es el tamaño, pues normalmente las hembras son algo más grandes y pesadas que los machos. Otra forma de saber si un agapornis es macho o hembra es observando los huesos pélvicos. Cuando están juntos y puntiagudos son los de la hembra, mientras que cuando presentan una textura más ovalada auguran la presencia de un macho. Ese método solo es válido para ejemplares adultos y está enfocado a criadores profesionales con mucha experiencia. La cabeza de las hembras suele ser más redondeada y el pico más ancho. Mediante el comportamiento también se pueden apreciar diferencias. Las hembras suelen ser más agresivas porque tienen un marcado sentido de la territorialidad. Los machos suelen darles comida a las hembras durante la época de cría. Además, las hembras son las encargadas de fabricar el nido. Saber el sexo de los inseparables es difícil, pero gracias al ADN puede conocerse en cuestión de días sin probabilidad de error.

Son pájaros muy fáciles de reproducir en cautividad y pueden tener varias niadas al año. Lo más importante es localizar a una pareja reproductorla y dejarla en un recinto apartado donde no sean molestados. Luego hay que intentar incentivar el apareamiento. Para conseguirlo es recomendable introducir una caja nido de madera, material de anidación y alimentar a los ejemplares con pasta de cría rica en proteínas. De ese modo al mismo tiempo la hembra va preparándose por el gran esfuezo que va a tener que hacer con el desove. Generalmente el apareamiento suele tener lugar durante los meses más cálidos. Después de unos días la hembra pone los huevos en el nido que habrán habilitado con las fibras sustraídas del material de anidación y empezará el proceso de incubación. Según la especie concreta el tiempo de eclosión puede variar un poco, pero el promedio de los inseparables se sitúa en los veinte días. Tras ello nacerán entre tres y cinco polluelos que serán alimentados tanto por el padre como por la madre. Se puede conseguir que críen en voladeras con otros ejemplares, pero es mejor hacerlo en solitario para evitar conflictos territoriales.