Babosas

BabosasLas babosas son moluscos que pueden ser tanto terrestres como acuáticos y que se caracterizan por no poseer conchas externas, lo que los diferencia radicalmente de los caracoles más comunes.

Aunque es bastante extraño, algunas babosas crean una especie de concha interna que les da una mayor consistencia a la hora de moverse. En algunas partes las babosas más grandes reciben el nombre de taveras. El cuerpo de las babosas está compuesto por una cresta, un manto o escudo, unas antenas, una placa de reptación y una glándula mucosa caudal. Su cuerpo es alargado y normalmente miden entre uno y quince centímetros, aunque existen variedades de babosas gigantes.

El manto de las babosas se sitúa detrás de la cabeza y cubre algunos órganos importantes. En la parte derecha hay un orificio por el que los animales respiran. La cabeza posee una boca y cuatro antenas. Las antenas de la parte superior tienen los ojos en sus extremos, que a un mismo tiempo son órganos olfativos y táctiles. La boca de las babosas tiene dos mandíbulas con unos dientes diminutos y una lengua dentada. La placa de reptación se adhiere al suelo y actúa a modo de pies para moverse. Su parte ventral es muy musculosa.

Las babosas son animales nocturnos cuya actividad puede ser algo diferente en función de la temperatura, de la humedad y de la época del año. Las babosas se reproducen muy rápidamente y su ciclo de vida es realmente asombroso. Viven mejor en las áreas en las que los inviernos son más bien suaves. Muchas especies de babosas se mueven por los huertos y apenas se mueven cuando la temperatura exterior es inferior a los cinco grados celsius. Suelen soportar temperaturas altas, aunque tampoco les gusta en exceso. Prefieren un clima moderado.

Lo que si que requieren es la humedad, ya que es fundamental para que puedan desplazarse correctamente. Las babosas se esconden en época de sequía. Son animales que se mueven muy poco y apenas recorren unos cinco metros al día. Desprenden una especie de sustancia pringosa que les permite desplazarse más fácilmente. Las babosas buscan su comida gracias a sus órganos olfativos. Su alimentación es de lo más completa y variada. Comen una barbaridad en comparación con su tamaño y en un solo día pueden ingerir hasta la mitad de su peso.

Son grandes enemigas de los horticultores porque ingieren una gran variedad de vegetales. Son animales hermafroditas y se reproducen con mucha facilidad. En primer lugar se activan los órganos masculinos y posteriormente los femeninos. El sistema hormonal es el que produce ese cambio de sexo. Tras unos días ponen los huevos. En cada ocasión pueden poner entre cien y quinientos huevos, por lo que su descendencia nace de forma masiva. Los huevos son depositados bajo tierra y eclosionan normalmente en unas semanas aunque puede variar en función de la temperatura y de la humedad. La esperanza de vida de las babosas es de un año y medio, aunque puede variar en función de la especie de la que estemos hablando.

Babosa de Mar

La babosa de mar es un animal increíble. Se trata de un molusco generalmente venenoso, por lo que hay que ir con mucho cuidado. La mayoría de las especies que viven en el mar poseen un sistema de defensa cargado de toxinas, por lo que hay que ser muy precavidos. Tienen el cuerpo simétrico con unos órganos sensoriales muy desarrollados. Son bastante musculosas y se sirven de la parte ventral para moverse. No poseen ningún tipo de concha y su protección es el veneno.

Una de las cosas más fascinantes de las babosas de mar es su color. Al contrario que las terrestres, las babosas marinas son muy llamativas visualmente hablando. Hay algunas variedades que son transparentes y algunas incluso pueden emitir una especie de luz fluorescente. Sin embargo, lo más asombroso es que hay algunas especies de babosas marinas gigantes que pueden medir hasta cuarenta centímetros de longitud y que alcanzan un grosor muy considerable. Las babosas de mar respiran por branquias. Poseen órganos sensoriales en diferentes partes del cuerpo, aunque los más sensibles se encuentran en los cuernos.

Alimentación de las Babosas

Las babosas son animales que se alimentan de una gran variedad de compuestos. La mayoría de las especies son animales omnívoros y comen tanto vegetales como productos de origen animal. Las babosas marinas comen más pequeños invertebrados que vegetales y es fácil verlas devorando todo tipo de huevos y de cadáveres que van encontrando en el lecho marino.

Las babosas terrestres invaden en muchas ocasiones los huertos y devoran todas las hortalizas. Aunque las babosas de tierra son más herbívoras y las de mar más carnívoras, todo varia en función de la especie y por eso es fácil tanto encontrar babosas en el mar devorando algas como babosas en el campo comiendo restos de origen animal.

Reproducción y Defensa

Las babosas se reproducen con facilidad. Son animales hermafroditas y actúan a la vez como macho y como hembra. Se reproducen mediante la cópula, tras lo cual se ponen los huevos de forma masiva que son enterrados bajo tierra en el caso de las babosas terrestres. El proceso suele tener lugar durante la primavera y durante los meses de verano.

El proceso de defensa de las babosas puede variar mucho en función de la especie. Lo más normal es que intenten huir al percibir cualquier tipo de peligro, pero dada su lentitud ese método defensivo no es demasiado exitoso. Por esa razón hay muchas variedades de babosas venenosas.

Algunas especies poseen unas glándulas que producen una especie de ácido tóxico que puede ser muy nocivo para los depredadores. La mayoría de las babosas venenosas son marinas y por eso muchos peces son los que se llevan la peor parte. Algunas poseen espinas muy afiladas sobre el manto, algo que también las aleja de los depredadores. Algunas babosas utilizan células urticantes para defenderse, al igual que lo hacen las medusas y las anémonas marinas.

Especies de Babosas

Existen muchas especies de babosas a lo largo de todo el mundo, tanto de agua como de tierra. Vamos a hablar en primer lugar de algunas variantes terrestres de nuestro país. Una de las más comunes es la Eomalacus maculosus, que mite entre dos y diez centímetros cuando está estiraza. Posee una especie de concha interna bastante deformada y en ocasiones sobresale formando gránulos de calcio. Tiene un color cobrizo y sus ojos permanecen sobre los tentáculos de la parte posterior. Por otro lado, otra muy común es la Milax gagates que tiene un cuerpo muy oscuro, aunque puede mostrar tonalidades anaranjadas. Cuando son jóvenes son algo más claras. Poseen una banda lateral amarillenta. Son totalmente inofensivas para las personas.

Ahora toca hablar de las babosas acuáticas. En primer lugar vamos a mencionar la Flabellina babai, que habitualmente puede encontrarse a unos quince metros de profundidad. Se trata de un animal sombroso de color azul con líneas blancas que recorrer toda su espalda. Comen todo tipo de pequeños animales marinos y se encuentran principalmente en aguas mediterráneas.

La Flabellina affinis es una variante muy común en entornos de unos veinte metros de profundidad. Puede verse a lo largo de todo el año ya que no es un animal estacional. Apenas mide unos tres centímetros y tiene un cuerpo muy característico repleto de pequeñas tiras salientes. Además, destaca por tener un color morado impresionante. La Chromodoris krohni es bastante alargada, pero apenas mide unos veinte milímetros de longitud. Presenta colores muy llamativos y se encuentran entre las rocas de los fondos marinos. Se alimentan principalmente de esponjas de mar.

Pueden verse en el litoral cantábrico, aunque también están presentes en aguas africanas y mediterráneas. Por último vamos a hablar de la Hypselodoris picta, que tiene una vistosidad de lo más llamativa ya que combina el amarillo intenso con el azul oscuro. Tiene una especie de branquias salientes. Se mueven por los fondos rocosos, aunque también son habituales en la arena. Se caracterizan por tener un comportamiento muy solitario.

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