→ Visita nuestra tienda de 🐹 Accesorios para Roedores 🐹

Gato Montés

Gato MontésEl gato montés, conocido científicamente como Felis silvestris, es un mamífero de tamaño medio originario de Europa, Asia y África. Existen diferentes subespecies con unas características muy similares.

Se trata de un felino carnívoro emparentado directamente con los gatos domésticos. Tienen una complexión fuerte y robusta. Su coloración combina generalmente el gris con el negro y el pardo.  Normalmente tienen la parte del estómago cromada de blanco. En función de la zona en la que habiten tienen una capa de pelo más o menos densa. Los gatos salvajes tienen la cola más bien corta y gruesa. Normalmente la punta está teñida de negro. Sus orejas son grandes y puntiagudas.

El cráneo del gato montés es bastante más grande que el de los felinos domésticos. Miden en torno a los setenta y cinco centímetros de longitud y pueden pesar unos siete kilos. La apariencia de los gatos salvajes es más robusta que la de los ejemplares domesticados.  La parte dorsal del cuerpo tiene puntos y líneas normalmente de colores más oscuros. Los machos de gatos monteses son más grandes que las hembras. Las subespecies de gato montés son las siguientes:

  • Gato salvaje africano.
  • Gato montés europeo.
  • Gato salvaje asiático.
  • Gato doméstico.
  • Gato chino del desierto.
  • Gato salvaje de África austral.

Científicamente hablando las diferentes especies se conocen como Felis silvestris silvestris, Felis silvestris cafra, Felis silvestris lybica, Felis silvestris catus, Felis silvestris ornata y Felis silvestris bieti. Si bien es cierto que el gato montés se asemeja mucho a algunos felinos domésticos, también es cierto que existen algunas diferencias notables entre las diferentes especies. La pupila del gato montés es vertical. Se trata de un animal nocturno y gracias a esa disposición ocular pueden ver mejor en la oscuridad de la noche. Su pelaje parduzco es esencial para garantizar la supervivencia en su hábitat natural, ya que les permite camuflarse completamente en el entorno. El gato montés está presente en España, en concreto en la zona norte de la península, en las desembocaduras del río Duero y del río Ebro y en la isla de Mallorca. Las variantes españolas son el Felis silvestris silvestris, el Felis silvestris tartessia y el Felis lybica jordansi. El gato montés tiene una longevidad que varia entre los siete y los once años, aunque en ocasiones pueden llegar a los quince años de edad.

Características

Son felinos con los sentidos especialmente desarrollados. En concreto, su vista está adaptada a la  vida nocturna pueden moverse a oscuras con total agilidad. Su oído es muy agudo y pueden oír tanto a sus presas como la presencia de cualquier peligro a gran distancia. Son animales silenciosos que se mueven el acecho. No suelen perseguir a las presas, sino que permanecen escondidos hasta que pasa lo suficientemente cerca. Las uñas del gato montés son retráctiles, por lo que las sacan únicamente cuando necesitan hacer uso de ellas. Se trata de un animal con cinco dedos en la pato delantera y cuatro en la trasera. Al caminar dejan una huella de cuatro almohadillas junto a un hueco plantar. Las dimensiones de las huellas de los gatos salvajes suelen oscilar entre los tres y los cinco centímetros. El aspecto de sus huellas es muy circular, por lo que es fácil de identificar. Normalmente el gato montés deja marcadas sus uñas en el tronco de los árboles para marcar su territorio.

Hábitat y Distribución

El gato montés vive en diferentes localizaciones con climatologías muy dispares, por lo que cada subespecie ha evolucionado de un modo distintos para adaptarse correctamente a su hábitat natural. Se distribuyen por diferentes continentes. Suelen vivir en Europa, en África y en Asia.  Su entorno natural incluye bosques bajos y zonas alejadas de los núcleos urbanos. Sin embargo, durante los últimos años se han detectado especímenes en áreas metropolitanas que han llegado a cruzarse con gatos domésticos. Por norma general el gato montés se esconde en las estepas con matorrales más bien densos, ya que pasan gran parte del día escondidos. Buscan zonas rocosas para sentirse más abrigados y salen al anochecer en busca de presas de las que alimentarse. Son animales muy ágiles, por lo que se desenvuelven sin problemas por las zonas más abruptas. Suele gustarles la tranquilidad, por lo que siempre intentan rehuir de las personas. Es un animal que hasta no hace muchos años se encontraba frecuentemente en los bosques de matorral mediterráneos. Sin embargo, poco a poco su ecosistema se ha degradado y se han visto obligados a refugiarse en áreas con más árboles de difícil acceso. Se trata de un animal de interés para cualquier área, ya que ayuda a equilibrar la cadena trófica. El gato montés es un animal retraído difícil de ver en zonas en las que no haya una gran cobertura vegetal. El descenso de la población de los conejos ha hecho que su supervivencia se haya visto directamente comprometida, ya que apenas tienen presas de las que alimentarse.

Alimentación del Gato Montés

Se trata de un animal que suele salir a cazar en solitario al llegar el anochecer, aunque en raras ocasiones también buscan alimento durante el día si se encuentran en zonas muy apartadas y con escasez de presas. Comen roedores, conejos, pájaros, anfibios e invertebrados. Suelen esperar a su presa escondidos y salen cuando la tienen al alcance para cogerla con sus fauces. En ocasiones se ayudan de las zarpas para abatir a los animales más escurridizos. Los ejemplares que viven en zonas fluviales han desarrollado la capacidad de pescar, por lo que se consideran cazadores oportunistas que se alimentan de todo lo que van encontrando a su alcance. No consumen frutos ni vegetales, salvo a excepción de cuando tienen problemas intestinales. Ingieren unos quinientos gramos de comida al día.

l gato montés es un típico predador de roedores, aun cuando las aves (particularmente pájaros), anfibios, reptiles e incluso insectos también constituyen un porcentaje significativo de su dieta. No consume los frutos otoñales. Se estima que gato montés tiene unas necesidades alimenticias de unos 500 gramos diarios.

Estado de Conservación

Los gatos monteses han sufrido mucho a lo largo de la historia. En muchas partes de nuestro continente han desparecido completamente sus poblaciones a consecuencia de los actos de los humanos. El gato montés está protegido, por lo que está incluido en el anexo II del convenio internacional CITES. El número de ejemplares que viven en la península se ha visto notablemente comprometido. Sigue siendo un animal presente en la mayoría de las comunidades, pero el número de ejemplares ha bajado de una forma significativa como consecuencia de la caza y de la destrucción de su hábitat natural. La población de gatos salvajes está en claro declive, por lo que se están llevando a cabo numerosos programas de cría en cautividad para fomentar su repoblación. El gato montés se encuentra en la lista roja de especies amenazadas.

Carácter y Comportamiento

El gato montés es un animal solitario que solo permanece en parejas o grupos durante la época reproductiva. Cada ejemplar suele moverse por un territorio bien delimitado que no suele superar los treinta kilómetros cuadrados y se desplazan a unos cinco kilómetros por hora. Son animales esquivos y difíciles de ver durante el día, ya que suelen permanecer agazapados entre la maleza. Huyen de la presencia de los humanos. Son animales completamente nocturnos con un comportamiento de lo más monótono. Dan paseos siempre por los mismos senderos, ya que les gusta cuidar su territorio. En ocasiones salen a cazar en pareja, aunque no es habitual. Los machos combinan su territorio con unas tres hembras, pero nunca con individuos de su mismo sexo. Marcan sus zonas orinando los árboles y las rocas. Los gatos salvajes adultos son feroces y defienden su área de los depredadores con todas sus fuerzas, pero en ocasiones son abatidos por lobos, zorros y aves rapaces. Son animales territoriales, pero existe una cierta jerarquía que permite a varios ejemplares pisar un mismo suelo. Es decir, en ocasiones se mueven por áreas solapadas por otros individuos siempre respetando una serie de normas implantadas de forma innata. Comparten bebederos y zonas de caza siempre que no coincidan en el lugar. Es decir, utilizan los mismos servicios. Cuando dos machos se encuentran suelen pelear para establecer una relación jerárquica en un proceso delimitado como la hermandad de los gatos machos. Tras el enfrentamiento los gatos salvajes se conocen y crean un vínculo que les permite compartir ciertas áreas sin molestarse mutuamente siempre que se respete la jerarquía.

Reproducción de los Gatos Salvajes

La época reproductiva de los gatos monteses empieza en diciembre, cuando los machos marcan su territorio para que no accedan otros individuos. Sin embargo, el celo y la cópula tienen lugar entre diciembre y marzo. Las hembras maúllan para llamar la atención de los machos. Un mismo macho puede copular con diferentes hembras. Durante el periodo reproductivo los machos suelen permanecer algún tiempo con las hembras. Tras una gestación que suele durar unos sesenta y cinco días las crías nacen en las madrigueras creadas entre las piedras y los árboles. El gato montés tiene una única camada al año en la que pueden nacer entre uno y cinco cachorros de media, aunque en ocasiones pueden ser hasta diez crías. Al nacer pesan unos trecientos gramos. Al igual que la mayoría de los felinos abren los ojos sobre los quince días de edad. Su independencia de la madre empieza a tener lugar entre los tres y los cinco meses. La madurez sexual de los gatos salvajes hembra tiene lugar sobe el año de edad. Los machos pueden ser fértiles sobre los nueve meses de edad. Se han datado muchos casos de gatos monteses entremezclándose con gato domésticos.

Caza y Depredación

Los gatos salvajes suelen comer a otros animales, pero también sirven de alimento para especies más grandes. Uno de sus principales depredadores son los lobos. Los zorros, los linces y las aves rapaces también los combaten de forma constante. El águila real consume gatos salvajes de forma constante, por lo que forman parte de su dieta habitual. Sin embargo, lo que ha puesto en peligro la supervivencia del gato montés ha sido el propio hombre. La caza deportiva y la caza furtiva acaban con miles de ejemplares cada año. Además, la destrucción de su hábitat natural tampoco resulta favorable. En algunas partes del mundo su pelaje es muy utilizado, por lo que la cacería ilegal se ha visto acrecentada. Además, en las áreas rurales son combatidos por los ganaderos para evitar que agredan a sus rebaños.

1 comentario

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*